miércoles, 4 de noviembre de 2009

"descarado y mil veces descarado"

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Fue lo que mi tía le dijo a don Campiño, el carpintero que lleva seis meses mintiendo sobre cuándo entregará los muebles: no contesta el teléfono; dice que "hoy" pero no llega nunca; inventa tormentas; dice "alo, alo, no entra bien..."

Así que mi tía lo llamó de un teléfono desconocido, un sábado, a las once de la noche.
—Aló.
—Descarado y mil veces descarado.
—¿Con quien hablo?—preguntó el descarado, pensando en un instante en todas las mujeres, en todas sus mujeres.
Descarado y mil veces descarado.

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